Miss Reckoner, el arte errático

Raquel Hernández –Miss Reckoner– nació en Granada y empezó a dibujar siendo todavía una niña. Por aquel entonces, hacía “tatuajes” con rotulador en los bracitos de sus vecinos, llenaba los márgenes de los libros de texto y dibujaba viñetas de sus amigas del colegio. Siguió haciendo bocetos durante el bachillerato y sus estudios de ADE. En clase dibujaba mucho, “no podía evitarlo”, pero fue mientras trabajaba como guía turística en su ciudad natal -el amor de su vida- cuando comenzó a hacer retratos por encargo. Inquieta, con ganas de hacer muchas cosas, se define a sí misma como

“esa amiga que se apunta a un bombardeo”.

 Y esta forma de ser la abocó, seguramente, a lanzarse a los brazos del arte.

Su pasión por la ciudad la acercó a la gente. Conversaba y disfrutaba a diario de los músicos y los artistas de la calle, que fueron su inspiración. Es la misma época en la que Mercedes deBellard, que más adelante haría las gráficas e ilustraciones de las fiestas de San Isidro 2018, vendía sus ilustraciones en una plaza a los pies de la Alhambra.

El amor por el arte la empujó a venir a Madrid a formarse como Ilustradora y Diseñadora Gráfica. Con el tiempo se empapó de tantos referentes que no es capaz de enumerarlos todos: el trabajo de los impresionistas y postimpresionistas, el costumbrismo de muralistas actuales como Aryz o Pat Perry, las acuarelas callejeras de Eudes Correia, las ilustraciones futuristas de Deathburger y Jay Bisual, el estilo vintage de Mc Bess, los retratos de Loish y el uso del color de Lorena Álvarez en ilustración digital, los posters detallistas de Dave Kloc, Malcolm Liepke, el maestro Kim Jung Gi, los mundos de Victo Ngai…

No es de extrañar que su arte no se cierre a un solo estilo o técnica pictórica. Su trabajo errático experimenta con formatos y herramientas que le dan plena libertad a la hora de crear y adaptarse. Y no lucha contra su inclinación natural a cambiar de estilo, sino que se permite explorar a fondo cada uno de ellos, sin pretensiones y sin miedo:

“creo que salir, inspirarte en personas y paisajes bonitos está muy bien y es necesario; pero al final del día, si no te encierras a estrujarte el cerebro frente al papel en blanco y superar la frustración de cagarla mil veces, no vas a crear nada”.

En el proceso creativo, hay ocasiones en las que primero escoge el estilo con el que quiere probar y veces en las que la idea llega antes y la técnica es el medio para llegar a lo que había imaginado. Después de elaborar los primeros bocetos, lleva la imagen al papel final, si la técnica es tradicional, o añade capas y finaliza el trabajo, si es digital.

El resultado de esta forma de enfrentarse al papel en blanco es la variedad de sus proyectos. En la primera ilustración que expuso, experimentó mezclando distintos estilos de ilustradores y artistas a los que admiraba. Para otro de sus primeros trabajos, la portada del álbum “Innocent” y todo el contenido gráfico del grupo Taiacore, usó como técnica el collage digital de grabados antiguos, creando ilustraciones surrealistas con un toque vintage. Muy diversa es la tirada de ilustraciones digitales que hizo reinterpretando cuadros del museo Thyssen para el concurso #versionathyssen. Su versión de «Doris con cuello alto» de Ernst Ludwig Kirchner fue premiada en la segunda convocatoria, pero su favorita es la primera que presentó, analizando la profundidad psicológica de Enrique VIII. También recuerda como especialmente divertido el proceso de diseño y elaboración de las ilustraciones para el grupo The Royal Flash.

Su último proyecto, Quarantine Travel Journal, nació del confinamiento total y la cancelación de todos sus planes y viajes para 2020. En su lugar, decidió viajar a través del Street View de Google maps y hacer un diario de viaje ilustrado. Cada día seleccionaba un lugar y hacía una ilustración con diferentes estilos y técnicas. Luego las publicaba en redes junto con la foto original y el enlace a la fotografía en 360º. Este proyecto personal le permitió explorar técnicas que tenía más abandonadas, como la acuarela y el acrílico, y a día de hoy es, desde su punto de vista, lo que mejor representa su versatilidad y sus ganas de probar cosas nuevas.

El hecho de no aferrarse a un estilo concreto hace que sea más difícil crear marca y que la gente reconozca su trabajo cuando lo ve, pero también le aporta mucha libertad a la hora de crear y adaptarse: “intento centrarme en hacer, que creo que es lo importante al final del día.”

El de Miss Reckoner es el arte del disfrute, de la exploración.

El arte errático sin pretensiones y sin miedo.

Eva Ramos.

Actriz y productora.

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